Así nos va con el COIIM (VIII)
"En parte, la presente video-novela está basada en hechos reales. Sus documentos gráficos así lo demuestran, no habiéndose modificado alguno. Los cargos que aquí se nombran también son ciertos, no así los nombres de las personas, que han sido cambiados para preservar su dignidad y honor."
"Cuando un Estafador (un Delincuente), entra en tu vida, puedes darte por Jodido. Cuando ese Estafador (un Delincuente) es un Ingeniero Industrial Colegiado en el COIIM, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, o de los Miserables, la Mafia, la Mierda y la Miseria, puedes darte por follado. Pero cuando ese Estafador (un Delincuente) actúa en connivencia y con el encubrimiento de la Estafa por parte del Podrido y Asquerosamente Delincuente COIIM, puedes darte por violado, muerto en vida, vivo en muerte, muerto en definitiva."
"Dimita, podrida y delincuente Junta de Gobierno del COIIM, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, o de los Miserables, la Mafia, la Mierda y la Miseria, al igual que deben dimitir el Director del COIIM, el Responsable del Departamento de Visados, la Comisión de Recursos y la Comisión Deontológica, porque si para todos Ustedes, que tienen como finalidad última ejercer la tutela del correcto ejercicio de la profesión como garantía de los derechos de los ciudadanos, un Taller de Chapa y Pintura no es un Taller de Reparación de Vehículos y sí es un Local de Entretenimiento al cual se le puede hacer su proyecto para la instalación eléctrica sin las prescripciones de la ITC-BT-29 de Locales con Riesgo de Incendio y Explosión, encubrieron la estafa de su Ingeniero y se convirtieron en Vulgares Delincuentes que manchan el Prestigio de ese Colegio Profesional, habiéndolo convertido en una Podrida Asociación Ilícita."
Willy regresó. Tocó el telefonillo para que Sonia le abriera la puerta de entrada al edificio. No contestó aunque no le pareció extraño. Abrió con su llave y se dirigió a recoger el correo de su buzón. En él había un sobre.
-¡Qué raro!
El sobre no tenía remitente y solo tenía un nombre: Ángel. Hacía mucho tiempo que nadie le llamaba por su verdadero nombre, a excepción de las facturas que recibía. Un ligero abultamiento le indicaba que no era un correo normal. Se abrieron las puertas del ascensor, pulsó su planta y abrió el cierre.
Una memoria USB cayó en su mano. Pensó en la persona que se lo envió. ¿Quién se dedica a mandar memorias USB en un sobre sin remitente y sin sellos? No había ninguna nota. Alguien había entrado en el edificio y lo había introducido en su buzón de correos.
Llegó el ascensor a su destino. Algo andaba mal. Sus sentidos se pusieron en alerta. El cerebro le estaba diciendo: ¡cuidado!. Sintió el peso de su pistola y se desabrochó los tres botones de su camisa para acceder a ella. La sacó desconfiando de todos los ruidos que se producían en las viviendas anexas.
Llegó a la puerta de la oficina. Quitó el seguro de la pistola y tocó el timbre. Nadie contestó. Introdujo la llave con la mano izquierda mientras que con la derecha sostenía la pistola apuntando al suelo. Su cuerpo estaba en tensión, listo para realizar cualquier tipo de maniobra violenta. Notó cómo se le erizaba todo el vello de su cuerpo y cómo se le había puesto la carne de gallina, esos pequeños granos que no lo eran.
Aún así, su pulso no temblaba en absoluto. Giró la llave lentamente y abrió un poco la puerta, lo suficiente para verificar con un rápido recorrido visual de sus ojos que no hubiera nada extraño. Abrió la puerta al completo y volvió a entornarla pero sin cerrarla completamente. No produjo ningún ruido.
Verificó habitación por habitación. Se fijó en una nota que Sonia había escrito en la cual decía:
-Regresaré tarde, he hablado con los Bomberos de Alcalá de Henares. Se acuerdan del incendio y tienen alguna foto.
Willy se relajó. Dejó la pistola encima de la mesa de Sonia poniendo de nuevo el seguro y dio un ligero puñetazo encima de la nota. Vio que ella no se había llevado su móvil.
-¿Me estoy volviendo paranoico?
Cerró la puerta de la oficina.
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